Glosario para el Covid 19 en 2021

SALUD

La palabra salud viene del latín salus, salutis ‘salud’ ‘salvación’; también ‘saludo’ en la expresión salutem dicere ‘saludar’, a veces escrito en abreviatura: S.D. De ahí derivan el verbo salutare ‘saludar, desear salud’ y el adjetivo salutaris ‘saludable, salvadora’.

En el mito, los romanos identifican a la diosa de la salud, que en Grecia era llamada Hygieia o Higea, nombre que origina el término higiene, tan relevante para la salud y por consiguiente para la Medicina, concebida por los griegos como el arte de la salud. Según el mito, Higea, diosa de la salud y su hermana Panacea, diosa restauradora de la salud (la cura), eran hijas de Esculapio, dios de la Medicina, y a su vez hijo de la virgen Coronis y Apolo. Esculapio practicaba el cuidado, la cura de las personas y de su nombre se origina la palabra caduceo, unión del báculo y la serpiente, símbolo actual utilizado por las ciencias relativas al estudio de la curación.

Resaltemos de lo anterior dos aspectos relevantes: salvación y salvadora. Considerando que salvación viene del latín salvatio y significa “acción de salvar”. Sus componentes léxicos son: salvare (librar de un peligro, mantener entero, sano y salvo). Cuestionemos ahora la responsabilidad de dicha salvación que no es otra cosa más que la consciente y correcta gestión de lo que somos, siendo así nuestros propios salvadores al conocerse uno mismo en toda complejidad.

 

ENFERMO

Al carecer de un genuino interés por el autoconocimiento, podemos apreciar la profundidad de lo que la palabra enfermo indica, ya que esta viene del latín infirmus, compuesta del prefijo de negación (in-) y la palabra firmus (firme), o sea, “el que no está firme”. Y cuando el que no está firme se cae, muere.

¿Y cómo se obtiene la firmeza?… ¡Sencillo!, siendo uno y haciéndolo congruente. Pero el reto no está en lo sencillo o difícil de llegar a Ser congruente, sino en conocerse, y es en este punto donde la enfermedad se vuelve un aliado y no un enemigo, donde estar enfermo es un proceso de autodescubrimiento y no una falta por descuido (aunque en ocasiones pueda serlo), pues lo que la enfermedad representa es tan solo el lenguaje que tiene nuestra biología para experimentarse en el conocimiento de cada uno, no solo nos recuerda que contamos con una manifestación física llamada cuerpo acorde a lo que cada quien es y busca ser, sino que nos permite la oportunidad de transformar, mejorar y evolucionar tal manifestación, como se vive actualmente desde lo individual y lo colectivo.

 

COVID 19

Aunque el tema es sumamente extenso e interesante por impactar en múltiples aspectos de la humanidad y el planeta, enfoquemos los aspectos generales que representa, como el virus que daña el sistema respiratorio humano y que puede complicar el funcionamiento biológico de quienes padecen otras enfermedades, ocasionar hasta la muerte.

Para ello, echemos mano de las propuestas del Dr. Ryke Geerd Hamer y expertos en biodescodificación:

“La quinta ley de Hamer describe que toda enfermedad es
parte de un programa biológico especial
creado para asistir a un organismo (humanos y animales)
a resolver un conflicto biológico.”

En el caso del sistema respiratorio, la función primaria del pulmón es el intercambio de O2 y CO2. La palabra clave es “Intercambio”. A nivel simbólico O2 = “vida” (inspirar) y CO2 = “muerte” (expirar). El resentir principal es: “Tengo miedo a morir inminentemente” (falta oxígeno, no puede respirar, me ahogo, me asfixio.) Siempre real o simbólico, uno se puede sentir ahogado en casa o en el trabajo…

El Pulmón también está relacionado con la tristeza (medicina china). En las posguerras ha habido muchas epidemias de tuberculosis, porque durante la guerra se pasa mucho miedo, y al relajarse, aparece el bacilo de Koch que ayuda a reparar el pulmón que estaba en estrés por miedo a morir. En el romanticismo pasa lo mismo porque la tristeza lleva a un estado profundo de sensación de muerte. Se puede buscar en el transgeneracional muertes por temas de gas, incendios, asfixias, ahogos…

“Ahogo, sofoco, frecuentemente relacionados con el hecho de
sentirse anormalmente criticado, cogido por la garganta,
con una falta de espacio vital y de tener dificultad en vivir lo que quiero vivir.”

 

MUERTE

Ya he hecho mi parte. Es hora de irse y lo haré con elegancia”.
-Albert Einstein

Einstein se fue de este mundo orgulloso de sus contribuciones y hasta el final tuvo claro uno de sus principios fundamentales, que consta en una de sus más famosas citas: “No intentes convertirte en un hombre de éxito, mejor conviértete en un hombre valioso”.

La vida es acompañada por la muerte en todo momento, no solo en el fin de alguien o de algo, la muerte conlleva un amplio terreno al igual que la vida, y como se menciona, siempre se acompañan. Tan sencillo como entender que no puede haber un comienzo sin que algo concluya, no hay día sin la noche, y en ambos la vida y la muerte se se expresan, dado que una es movimiento y la otra es descanso, obteniendo así los eternos ciclos.

El miedo y el dolor que muchos seres experimentan ante la idea y los sucesos de la muerte, no son causados por la muerte en sí, sino por la agonía que expresa la no aceptación y la resistencia por querer permanecer y sostener lo que ha dejado de Ser, bloqueando el paso hacia lo nuevo y diferente.

Ser sabios y amorosos ante la muerte es comprender el poder de la transformación y de la trascendencia, no solo en las cosas o situaciones, también en las personas. Es nutrir el poder de la resiliencia que duerme en el ser humano para gozar del flujo de la vida y sus ciclos, siendo flexibles ante todo movimiento que cambia y transforma, aprendiendo a vivir y aprendiendo a morir.

 

ESPÍRITU

Si tomamos el origen etimológico de la palabra espíritu en griego (pneuma), latin (spirare), hebreo (ruah), sánscrito (atman) y copto egipcio (nife), vemos que todas ellas significan soplo o aliento, asociado a soplar, aliento de vida, insuflar o respirar.

Consideremos entonces que el ser humano es un ser espiritual por la necesidad biológica de respirar para vivir, dejando de lado todo concepto o creencia al que nos solemos referir cuando hablamos de ser espiritual, y ampliando este comprender en la magnitud de cómo cada ser humano se relaciona y domina este mecanismo tan obvio y tan subestimado por la ignorancia de su potencial.

Pero, ¿qué guarda el oxígeno como espíritu?… Hasta aquí solo tenemos un poco de claridad en lo que a la respiración es y su función mecánica, queda ahora en cada lector profundizar en los elementos que la componen y la finalidad que esta tiene al ir más allá de un sustento de vida.

 

RESPIRA, RESPIRA, RESPIRA…

¿Qué respiras en este momento y en cualquier otro?… Nada es bueno ni malo, en lo que hacemos o en lo que a nuestro alrededor sucede. Los hechos simplemente obedecen a intenciones y acciones de creación que generamos como individuos y como colectivo, conscientes, inconscientes y subconscientes. El gran detalle que marca diferencia entre unos y otros (“mejor o peor”), así como la diversidad de los contextos, corresponde a la responsabilidad que se toma en dicho hacer, entendiendo responsabilidad no como la carga pesada que se impone ante algo, sino a la inteligencia y múltiples cualidades que se aplican en saber responder y corresponder a la vida y en lo que en ella habita.

Así pues, la falta de firmeza (enfermedad) se anula al estar centrado, congruente, neutro y certero con lo que cada uno decide expresar, dejando el autoengaño y siendo responsable de la propia creación. Nunca ha sido ni será el falso juicio de si es correcto o incorrecto, del pecado o la verdad, del éxito o el fracaso entre muchos más, es simplemente Ser con respeto a los demás. Y es precisamente la expresión de este Ser la que a todos enferma, pues al negarlo y rechazarlo por seguir las cómodas y tradicionales interpretaciones de múltiples personalidades, este reclama su lugar.

Así que el compromiso de conocerse y expresarse es mucho mayor de lo que creemos, y la vida, la naturaleza, el planeta y el universo nos están llevando a ello, a la libertad de nuestro potencial. ¡LIBERTAD, otra poderosa palabra a incluir en un próximo glosario Covid 19! ¿O no?…